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BLAS LÓPEZ, primer consultor de la provincia

 

En varias ocasiones hemos comentado desde ésta página la conveniencia de incluir bajo los nombres indicativos de las calles o las plazas de la ciudad, sobre todo cuando se refieren a personajes, algún dato o reseña que les identifique. También nos mostrábamos partidarios de reseñar en la misma placa el antiguo nombre que tuvo la calle o la plaza, en el caso de que así haya sido. Es una manera sencilla de divulgar algo de nuestra historia y de inducir curiosidad e interés en quien las observe.

Gracias a nuestro cronista, el entrañable Venancio del Val, tenemos una obra titulada “Calles vitorianas”, en donde recoge el origen e historia de nuestras calles y plazas. Uno de los nombres que pueden resultar mas desconocidos para el público en general es el de Blas López, quizá porque su nombre no se vincula a ningún hecho concreto y llamativo de la historia, sino a una trayectoria vital impecable en la defensa de los intereses de la provincia de Alava.

Hijo y nieto de los venteros de la venta de Lupierro, situada en el camino de Postas, cerca de Nanclares de la Oca, Blas López y López de Torre, nació allí el 3 de Febrero de 1781. Su humilde origen no impidió que, gracias a sus excepcionales cualidades y su preparación, llegara a ser uno de los hombres públicos importantes de la provincia en el siglo XIX. Se licenció en Derecho en la Universidad de Oñate y en la de Valladolid, estableciéndose posteriormente en Vitoria como abogado.

De talante fuerista liberal, fue elegido 2º alcalde de Vitoria en 1820 y posteriormente nombrado asesor y primer consultor de Provincia. Estos cargos se conferían con caracter vitalicio a letrados de reconocido saber y talento y su misión consistía en asesorar en materia legal a los altos cargos públicos de la provincia y a las Juntas generales. Sus decisivas intervenciones en la defensa de los fueros se plasmaron en su “Instrucción para la defensa de los Fueros de la M.N. y M.L. Provincia de Alava” así como en la obra que permaneció inédita hasta 1926, en que la publicó la diputación de Alava, titulada “El fuero consuetudinario”. Su posición en defensa de las antiguas leyes provocó que el general en jefe Quesada le considerara sospechoso de connivencia con los carlistas y le inhabilitara en 1834, lo mismo que a Diego Manuel de Arriola, otro importante fuerista liberal. Pero, al comprobarse lo absurdo de esta suposición, ya que el año anterior había sido perseguidos precisamente por sus ideas liberales, ambos fueron rehabilitados al mes siguiente.

Elegido procurador a Cortes por Alava de 1837 a 1839 y de 1850 a 1851, en 1839 era padre de Provincia, título honorífico con que se distinguía a las personalidades relevantes. En 1841 también fue alcalde de Vitoria, ciudad en la que murió el 23 de Diciembre de 1861.

EL DEPORTIVO ALAVÉS Y LA UNIVERSIDAD

El convenio establecido en Marzo pasado entre la Fundación Deportivo alavés y la Universidad del País Vasco es un buen ejemplo de lo que debe ser la colaboración entre instituciones con una finalidad primordial: la educación. En este sentido se expresa el artículo 4º de dicho convenio, el cual dice que no se puede obviar la necesidad de formar no sólo deportistas sino también personas.

Los acuerdos adoptados incluyen dotar becas para proyectos de investigación, facilitar las prácticas de los últimos cursos de la Universidad en centros e instalaciones del Deportivo Alavés, impartir conferencias y coloquios, así como facilitar a los jugadores que lo deseen el acceso a los estudios universitarios.

La decidida apuesta por acercar el deporte a la cultura, uno de los fines de la Fundación, y de utilizar la creciente popularidad de un equipo de fútbol con fines educativos, nos impulsan a desear el éxito de esta empresa que, bien encauzada y apoyada, puede provocar resultados muy interesantes.