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Nuestro patrimonio : Detalle

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ANGEL MARTINEZ DE LA HIDALGA SALAZAR

Hace unos días nos dejó un personaje tan importante para nuestra cultura alavesa como insuficientemente conocido y valorado. A él no le importaba demasiado que su obra tuviera el reconocimiento debido porque era consciente de que su incansable trabajo rescatando los aspectos y personajes más singulares de nuestra tierra dejaría forzosamente una huella imperecedera, como así ha sido.
Nacido en Nanclares de la Oca, siempre ha tenido presentes sus raíces navarras, hasta el punto de haber pasado sus últimos años en estas tierras, a las que ha consagrado interesantes estudios etnográficos recogiendo la frágil y perecedera tradición oral.
Se puede decir con acierto que era un lector y escritor empedernido y entusiasta. Aunque era un verdadero polígrafo y cronista, posiblemente sus preferencias las orientaba a la historia, los viajes y los viajeros, siendo realmente reconocido por su biografía de Manuel Iradier y por los estudios meticulosos consagrados a todos aquellos personajes que, habiendo atravesado nuestras tierras alavesas, dejaron su opinión en alguna de sus obras.
Se dedicó con verdadero tesón, y poniendo su inmenso acervo cultural en ello, a descubrirnos muchos de nuestros personajes que teníamos ignorados u olvidados. Vascos que hicieron fortuna lejos, en América o en otros lugares, cuyo recuerdo allí es reconocido por la importancia de una obra que nosotros hemos desdeñado. Así, por ejemplo, su obra dedicada a un gobernador de California nacido en Vitoria: Diego de Borica.
Admiró a esa generación que se produjo en Vitoria a finales del XIX y principios del XX, irrepetible por la cantidad de personajes ligados a la cultura, asociados al Ateneo y otras instituciones, y quiso rescatar alguna de sus figuras y sus obras. Como muestra señalaremos la biografía de Becerro de Bengoa y la reedición que dedicó a una obra de este autor, que consideramos indispensable para quien quiera tener una somera idea de nuestra provincia en la segunda mitad del siglo XIX: Descripciones de Alava.
Su faceta de incansable agitador cultural, no solo a través de la multitud de artículos que publicó en los medios de comunicación más relevantes de nuestro entorno, o de conferencias y coloquios en que participó, sino como promotor de revistas y editoriales, bastarían para que la Sociedad Landázuri – con la que colaboró en varias ocasiones, siempre que se le requirió- le quiera dedicar este merecido recuerdo.
Hemos perdido su atractiva figura, de aspecto entre indolente y cansado, que no dejaba de recordar alguno de esos personajes del interesante cine actual argentino, pero que ocultaba a un tenaz e incansable trabajador de las letras. Una especie de Chesterton que paseaba su figura por las calles vitoriana en busca de un dato para componer una sustanciosa crónica. Pero de nosotros dependerá que perdamos su memoria. Aunque si seguimos sus enseñanzas y su interés por evocar continuamente a los más insignes, aunque olvidados personajes de nuestra cultura, lo tendremos que tener en cuenta permanentemente en la nómina de los eminentes escritores que ha dado nuestro tiempo.