
Un lunes radiante de este mes de mayo nos permitimos homenajear nuestros sentidos haciendo una visita a la M.N.L. y Coronada villa de Laguardia, lo que no es ninguna tontería. Esta localidad riojano-alavesa tiene mucho que ver y, también, algunas cosas que no habría que hacerlo. Por ejemplo, la abrumadora existencia de carpintería de aluminio en sus casas, la profusión de persianas enrollables de plástico, así como el antiestético cableado eléctrico y telefónico que trepa anárquicamente por sus fachadas, entre lo más notable. Pero vamos a hablar de lo que merece la pena contemplar, que es mucho. Hoy nos centraremos en la acertada restauración de la Casa Primicia; este edificio data, su mitad izquierda, del siglo XV y la parte derecha del XI, según se ha podido comprobar por los estudios arqueológicos realizados. Se trata de un edificio de tejado a dos aguas, de faldones irregulares, puesto que la fachada consta de planta baja en la calle Paganos y en la parte trasera, que da a la muralla tiene dos alturas. Es el edificio civil más antiguo del pueblo y debe su nombre a que en tiempos del Antiguo Régimen se recogían los diezmos y primicias del término municipal, uva en este caso, que en aquélla época abarcaba la mayor parte de la Rioja Alavesa; naturalmente, con aquella uva se elaboraba vino. Con la Desamortización de Mendizábal, en el siglo XIX, esta propiedad pasó a manos del marqués de Pastrana, que posteriormente vendió a la familia Diez del Corral. En 1970 se la alquilaron a la familia Madrid. En el 2008 la compró Bodegas Casa Primicia, bodega vinculada a esta familia. El edificio estaba en condiciones deplorables de conservación pero valientemente acometieron la tarea de restaurarlo, ayudada, en parte, por varias instituciones. El esfuerzo ha merecido la pena. En la planta baja se pueden ver las catas arqueológicas a través de plantas de vidrio situadas en el suelo, así como los antiguos “lagos” de sillería en estado impecable de conservación. En los antiguos “calaos”, soportados por arcadas de arenisca, reposan barricas de roble y botellas que contienen vinos de reserva. Habitaciones para visitantes, cocina, salón multiusos y un largo etcétera completan esta magnífica renovación-restauración.
A nuestro juicio, ha sido una obra muy acertada pues no se ha pretendido imitar lo antiguo, con los deplorables resultados que conocemos. Aquí, se puede distinguir perfectamente lo original de lo moderno y no se intenta dar gato por liebre. Ah, se nos olvidaba la escultura de madera de Pello Vaca, muy buen artista local, que representa a tres pisadores de uva.
Animamos a los lectores de esta sección a que se den una vuelta por esos pagos . No se arrepentirán, se lo prometemos.
En relación al artículo publicado sobre el Camino de Santiago el día 5 /06/2010, en este periódico, aclarar que esta sociedad no tiene nada que ver con su publicación.