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ALAVESES OLVIDADOS

José María Montoya. Un empecinado. Hemos conocido por la magnífica revista “AVNIA” la existencia de este personaje, por un artículo publicado en su núm. 28, cuyo autor es Iñigo Jauregui Ezquibela, cuya mayor parte extractamos, a la vez que después de hacer una pequeña investigación añadimos algo de nuestra parte. Creemos de interés divulgar la figura de Montoya, pues su azarosa vida no es, ni mucho menos, al uso.
José Mª Montoya Garcia de Mendieta nació en Lanciego en el seno de una familia de labradores en 1811. Cuando empezó la 1ª guerra carlista en 1833, Montoya se alistó en la facción bajo el mando del cabecilla carlista de la zona Casimiro Saenz de San Pedro; otro empecinado que había intervenido en la guerra de La Convención, con los apostólicos y en la fracasada expedición de Mina por Vera en 1830. Casi idéntica biografía empecinada del jefe carlista vitoriano Valentín de Verástegui. A los pocos meses de la guerra ascendió a sargento y más tarde a alférez, resultando asignado al cuerpo de guardias de honor de D.Carlos, participando en varias batallas por toda la península, lo que le hizo acreedor de numerosas medallas militares, amén del grado de comandante. En 1839 rechaza adherirse al Convenio de Vergara, y su consiguiente inclusión en el ejército isabelino y siguió a D. Carlos al exilio francés; volvió a Lanciego en 1841, aprovechando una amnistía y se casó. Pero en 1870 participó en la sublevación del 27 de Agosto; es arrestado y condenado a ocho años de prisión en Valladolid, cumple solo uno. En 1871 Montoya sigue conspirando con otros a favor del carlismo y al estallar la guerra en 1872 vuelve con brío al ejército carlista en calidad de teniente coronel, participando con arrojo en las principales batallas de la campaña, al final de ésta ¡con 65 años! Alcanza el grado de brigadier. Para que no falte de nada, salió ileso de un atentado en 1874. Meses antes de terminar la guerra se emplazó en la Peña de Lapoblación con 83 fieles, un cañón rayado de 30 cm. Y abundantes municiones y víveres, para defender la posición. Estando allí recibió la oferta de los liberales vitorianos que le ofrecían 25.000 duros si se rendía. Oferta, que desestimó olimpicamente. El 28 de febrero de 1876 terminó la guerra, aunque Montoya rindió su reducto tres días más tarde; no se sabe si por ignorancia o por terquedad
Volvió a Francia al exilio y regresó a Vitoria para terminar sus días como portero del seminario diocesano, al que impuso una condición: que le permitieran vestir su uniforme de oficial carlista los días de fiesta. Condición, que el rector del seminario concedió con agrado, pues sabida es la ideología del clero de la época. Murió en 1900 y fue enterrado en una fosa común en Santa Isabel, siendo muy sentida su muerte por los carlistas alaveses. Naturalmente, no dejó ni un duro.
Red eléctrica.
Red Eléctrica Española. El próximo 7 de Mayo expira el plazo para presentar las alegaciones al proyecto del tendido de alta tensión entre Castejón y Vitoria. La línea es de 400 KV, es decir, 400.000 voltios, por lo que la dimensión de las torres y de las plataformas donde irán ancladas, así como el derribo de arboles, será un desastre de tal magnitud para nuestros montes de Izki y de Vitoria que no tendrá solución.
Aquellos alaveses que lo deseen, pueden dirigirse al Dpto de Medio Ambiente de la Diputación, Plaza de La Provincia 4-2º para más información