Asociación Landázuri Elkartea

Nuestro patrimonio : Detalle

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AZTARNA

Que los cuerpos materiales tienden a ocupar los lugares de menor energía potencial, o, lo que es lo mismo: la ley del mínimo esfuerzo, es una ley física que se cumple inexorablemente. La depresión cantábrica alavesa que separa al resto de la provincia, mesetaria, constituye una pequeña muralla que nos separa a los alaveses; a pesar de los avances experimentados en los medios de comunicación, ha dificultado las relaciones entre esas comarcas y Vitoria. Es más, en tiempos de nuestra infortunada guerra civil los valles cantábricos estuvieron en un bando y las tierras mesetarias en otro, cuestión de geografía. Todo esto viene a cuento para explicar que los llamados, antiguamente, habitantes de la “Alava Nuclear”, estamos un tanto desorientados en cuanto a la historia y demás vicisitudes de nuestros hermanos provinciales. Desde hace unos cuantos años la zona antes citada ha experimentado un desarrollo económico que para sí quisieran el resto de nuestras comarcas; sin embargo, la situación sigue siendo parecida.
La revista “AZTARNA”, en romance rastro, huella, sirve, entre otras cosas, para que todos los alaveses nos interesemos por lo que ha pasado, y pasa, en aquellas tierras. Se trata de una revista cuatrimestral de etnografía y difusión cultural que edita la Asociación Etnográfica Aztarna, de Amurrio, bien hecha y pulcra. Naturalmente, su temática versa sobre motivos casi locales, a excepción de un artículo referido al músico Sebastián Iradier; es una revista muy interesante para todos aquellos que sientan curiosidad por nuestra tierra. Trata sobre lo siguiente: La Guerra de la Independencia, El monte Babio, Los primeros años del Reformatorio, Sebastián Iradier, Rincón de caserío, Sucesos ocurridos en la ciudad de Orduña, El mercado de los viernes en Amurrio y Fotos para el recuerdo. De estas últimas nos ha impresionado una de 1920, en la que se puede ver a una madre rodeada de sus cuatro hijos de corta edad, ante una chabola en Urbía, que nos da una idea de la penuria de nuestra clase campesina en aquella época.
Cualquier tiempo pasado fue peor.