
Ayudados en su mayor parte por otro excelente libro de los que denomino de la Memoria, trabajado afanosamente por Carlos Martín, traemos del recuerdo o del pasado unos edificios en desuso que fueron de vital importancia para el sustento del hombre: los molinos o ruedas.
Dos fueron los tipos de edificios hidráulicos que también se construyeron en Valdegobía: la rueda o aceña y el molino. La diferencia estaba en la horizontalidad o verticalidad del eje, prevaleciendo en nuestros días el del molino.
La pieza motora de la rueda o aceña era la cinta, que consistía en una gran rueda de madera, provista de paletas o cangilones a su alrededor capaces de ofrecer resistencia al agua y girar sobre su eje. Una sola cinta podía mover dos pares de piedras.
En el molino el movimiento circular se transmite a la piedra volandera directamente y se obtiene al golpear el agua en el rodete. El edificio consta de presa, canal, edificio y desagüe. Los molinos en su mayor parte eran exentos (sin casa habituación), existiendo también casas molino, y molinos industriales como el molino ferrería de Villanañe.
Los molinos alaveses con más de dos pares de muelas han sido pocos. En Valdegobía únicamente tuvieron tres pares de muelas el molino de Espejo y el molino de la Venta del Monte en Villanañe.
El molino más antiguo de Valdegobía atendiendo a su año de construcción y de la que se tiene constancia es el molino Campujo en la localidad de Caranca construido por su Concejo en 1.569, y el más moderno el de Barrio, construido también por su concejo en 1.858, aunque la primera noticia que tenemos de molinos en Valdegobía, la recoge el Cartulario de Valpuesta y se menciona un molino en Bóveda en 1.063.
Hoy merece ser destacado el Molino Solapeña en Corro, en perfecto estado de conservación e imagen publicitaria de los atractivos que tenemos en Valdegobía, estando declarado Monumento de Interés Cultural por el Gobierno Vasco
Las aguas de Valdegobía pertenecen a la cuenca mediterránea y su aprovechamiento para moler son las de los ríos Purón y Omecillo, principalmente porque atraviesan nuestro valle, y el Río Ebro. El Purón movió 5 molinos en Valdegobía, además de otro en Herrán (Burgos), y el Omecillo, junto con el Tumecillo unos 20. Una inundación del Omecillo el 19 y 20 de Julio de 1.775 causó destrozos en Venta Blanca y presa de Villamaderne, en Villanañe, y en el molino de Valpuesta. En cuanto al Río Ebro, linde también de Valdegobía, movió el molino de los vecinos de Batxikabo.
Encontramos que las ruedas o aceñas de los ríos más caudalosos eran para las familias de abolengo como los Varona en Villanañe o los Sarría en Villamaderne (Venta Blanca).
A partir del siglo XIX unos cuantos molinos se transforman para producir energía eléctrica como los de Bóveda, Venta del Monte en Villanañe, Gurendes, Villanañe o Espejo.
La propiedad del molino en Valdegobía recaía mayoritariamente en sus Concejos, debiendo los de Villanañe, Villamaderne y los dos de Valluerca venderlos a particulares para hacer frente a las deudas contraídas por la guerra de la Independencia o la primera guerra carlista. En cambio las familias pudientes como los Varona o Sarría dispusieron también de complejos de explotación junto a sus molinos como una Venta, un batán o una ferrería.
En la actualidad ya pocas localidades cuentan con molino: en Caranca y Corro quedan dos en cada una de las localidades, destacando el Molino Solapeña; Gurendes, Nograro, Osma, Quejo, Tobillas y Villanañe pueden presumir de molino, al igual que Lalastra en pleno parque de Valderejo, reconstruido pero sin ser fiel al original que existió en dicho lugar.