Asociación Landázuri Elkartea

Nuestro patrimonio : Detalle

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Paseando por el casco historico

Es evidente que nuestro viejo Casco ha mejorado ostensiblemente estos últimos años; se nota que los responsables de todo esto son gente que sabe lo que tienen entre manos. No hace falta ser un experto para que, al primer golpe de vista, nos demos cuenta de que la nueva pavimentación de granito en sus calles va a ser, por fin, algo definitivo; de que varios comercios y otro tipos de locales se han establecido allí, dando vida al conjunto urbano, de que la pintura de sus fachadas, con colores que se alejan del triste beige y marrón en la carpintería, daban a las fachadas un aspecto triste y aburrido.
Las obras en la catedral y en la muralla tienen mucho que ver con este pequeño milagro, pues no hace demasiados años considerábamos esta zona de la ciudad solamente apta para convertirse en un gueto para gente socialmente marginada.
Esperamos que en breve plazo se sumarán a lo presente nuevos edificios rehabilitados destinados a algún fin práctico; lo que se rehabilita si no tiene un destino concreto deja de ser interesante y termina por arruinarse. ? para cuando alguna oficina bancaria por allí ¿Alguna farmacia tampoco estaría de más, actualmente solo hay una. Hacen falta más servicios para lograr revitalizar la zona, pero también es verdad que necesitan clientes, por lo que el proceso hay que vislumbrarlo con ciertas dosis de paciencia.
Sin embargo, fea palabra, no es completa tanta belleza. En la calle Herrería, de las más bonitas a nuestro juicio, junto al palacio de los Álava había un romántico rincón con una vieja acacia y una fuente de piedra arenisca; no era esta fuente la décima maravilla del mundo ni tenía por qué serlo. Pues bien, han quitado la fuente, han talado la acacia ,y en su lugar han colocado unos prismas de caliza y unos extraños bolardos, o algo así, que en otro sitio tendrán su papel pero que donde los han puesto no guardan la menor armonía con en el entorno. Si no es mucho pedir, rogamos al Ayuntamiento que devuelva al rincón su primitiva fisonomía.