
El pasado viernes, 11 de diciembre, celebramos el acto anual de Distinciones Landázuri, sin duda la cita más valorada por nuestra Sociedad Cívico Cultural Landázuri. En el presente acto, como en otros anteriores, se nos presenta la oportunidad de rescatar del anonimato a personas y grupos, trasladando a la ciudadanía su figura y el fruto de su trabajo, sobresaliente, extraordinario, llevado a cabo por personas y colectivos no siempre conocidos, ignorados en algunos casos, que han pasado y pasan desapercibidos porque su afán no ha sido precisamente el protagonismo, sino que, al contrario, calladamente, con gran dedicación y entusiasmo, han desarrollado sus actividades por afición, aportando riqueza cultural sin esperar nada a cambio.
En la presente edición, las Distinciones Landázuri correspondientes al año 2008 han recaído sobre D. Salvador Velilla Córdoba, a título individual y a la publicación GEU aldizkaria, en la modalidad de colectivo.
Salvador Velilla: Premio literario Vitoria-Gasteiz 1983 en la modalidad de cuento y Racimo de Oro 2005 otorgado por su pueblo natal por votación popular. Diplomado en Magisterio y en Animación Sociocultural, nació en La Puebla de Labarca (Rioja alavesa) el 18.10.1945 y ha trabajado como técnico cultural en el Ayuntamiento de Amurrio durante 25 años. Es por ello que toda su labor de campo e investigaciones las ha centrado en estas dos comarcas (La Rioja y Tierra de Ayala). Fruto de su pasión por el Norte y Sur de Álava han sido innumerables sus artículos en prensa y en diversas revistas etnográficas (Aztarna, Kalakorikos, Piedra de Rayo y Revista Murciana de Antropología), así como en el Boletín Sancho el Sabio, Revista Pyrenaica, Landázuri y otras, que han dado vida a los cientos de lagares rupestres y neveras, cuevas artificiales (eremitorios incluidos), ermitas, rutas, etc., que ha estudiado y catalogado minuciosamente, estudios que también han dado lugar a la publicación de varios libros cuya relación alargaría innecesariamente el presente artículo, si bien es oportuno citar su última publicación de marzo 2009 titulada “Toloño y Cantabria. Dos sierras, dos mundos” escrita conjuntamente con su amigo Carlos Muntión Hernáez, editor en La Rioja de la revista etnográfica “Piedra de Rayo”, quien en esta ocasión presentó y elogió en esta gala al distinguido como un hombre bueno, humilde y muy comprometido con el patrimonio alavés. Tras la entrega de una escultura de madera como trofeo y testimonio, el galardonado, muy emocionado, se vio obligado a interrumpir su discurso de agradecimientos en dos ocasiones, lo que da idea de hasta qué punto puede ser valorado por el que lo recibe un premio tan modesto, tan humilde.
GEU aldizkaria: emotivo también el homenaje tributado a este colectivo, la única revista de Álava íntegramente en euskara. Emotivo, pero triste, ya que tres días antes había anunciado su cierre como consecuencia de una reducción importante e inesperada de sus tradicionales fuentes de financiación y de su precaria estructura de funcionamiento. Ha desaparecido tras 17 años de andadura. Su última publicación, la número 201, es muy ilustrativa al respecto. Un proyecto que nació por iniciativa de unos jóvenes ilusionados como contribución a la normalización del euskara en nuestro territorio histórico, dirigida en principio a los jóvenes, hoy adultos (casi los únicos que en aquella época podían leer en esa lengua, como tal el patrimonio más importante de cualquier cultura). Estitxu Breñas Glz. de Zárate, su motor necesario durante estos últimos 12 años, sin estructura, sin plantilla, solamente con la ayuda de una red de voluntarios colaboradores, periodistas, escritores, columnistas, historiadores, maquetador, fotógrafo, anunciantes, etc., ha mantenido este proyecto número a número con motivación, calidad y mimo. Meritorio por tanto el trabajo de este colectivo y destacable el esfuerzo extraordinario y el entusiasmo mostrado por Estitxu Breñas durante tantos años. Esta noticia aguó la fiesta y la fatalidad se dejó sentir en el homenaje. Así, mientras un diaporama exponía las portadas más significativas de esta ya desaparecida publicación, el discurso grabado previamente para cubrir la ausencia de Nagore Amondarain, miembro de la Federación de Ikastolas y conocida activista a favor del euskara, como también la sentida intervención, en términos poéticos, de Patxi Zubizarreta Dorronsoro, premiado escritor euskaldun, especialista en literatura infantil y juvenil, trasladaban a la concurrencia su pena. En la misma línea, la canción interpretada a la guitarra por su autor, el popular Mikel Urdangarín: “Zaharregia, txikiegia agian” (tal vez demasiado viejo, demasiado pequeño).
La desaparición de una revista referencial, no solamente en Vitoria-Gasteiz, sino en Álava y en todo el País Vasco (tras su salida a los quioscos en 2005) empobrece nuestro patrimonio.
Hoy, sus 3.000 suscriptores y demás lectores no dan crédito a lo sucedido y pierden la única oportunidad de que disponían de leer sobre su tierra en su idioma secular, su patrimonio más valioso.
El euskara, siempre salvando obstáculos, ha perdido una batalla más, ha perdido una de sus referencias en Álava, la única de que disponían nuestros jóvenes, es decir nuestro futuro, de los únicos que podemos esperar la recuperación deseada, con normalidad, progresivamente, lo que llaman la normalización del euskara.
Instamos desde aquí a nuestras Instituciones para que traten de resucitar esta publicación, mejorándola incluso, favoreciendo entre todas el establecimiento de una estructura estable dotada de su correspondiente financiación, blindándola si es preciso, lo que aseguraría anticipadamente el cumplimiento de unos objetivos ambiciosos que hasta hoy, por falta de apoyos adecuados, no se han podido lograr. No se puede tirar por la borda todo un equipo de entusiastas que han mantenido el proyecto durante 17 años en unas condiciones tan precarias.
Esperamos confiados que se retome el asunto. Es de justicia.
Obituario.
Desde esta sección damos nuestro más sentido pésame a nuestros socios Román, Javier, Henrike (+) y Gorka Knörr por el fallecimiento de su madre Dª Teresa Borrás, también socia de nuestra sociedad.