
El hombre que nunca se doblegó. Este verano falleció en Pamplona, donde residía últimamente, el magnífico escritor navarro Pablo Antoñana Chasco, considerando justo y necesario, como se dice en la misa, dedicar a su figura este espacio periodístico. Nació en 1927 en Viana en la casa de Navarro Villoslada, pues su abuelo materno era el administrador de esta familia. El padre de Antoñana era maestro y para mejorar su situación económica emigró a la entonces Guinea Española para regresar de nuevo, contando Antoñana cinco años de edad. Estudió magisterio en Logroño y después Derecho en Zaragoza. Allí, junto con un amigo, José Mª Aguirre, poeta y crítico de arte, fundó la revista Almenara.
En 1946 publicó su primer cuento, titulado “Pablo Ordoqui, o el corte de pelo de un estudiante”. En 1953 obtuvo por oposición la plaza de secretario municipal de Sansol, Desojo y El Busto, y más tarde la de Viana y Los Arcos, donde permaneció hasta que se jubiló en 1983,
En 1961 ganó el premio de cuentos Ciudad de San Sebastian con “El tiempo no está con nosotros”, fue finalista del Premio Nadal con su novela “La cuerda rota”,
En 1972 obtuvo el Premio Guipuzcoa” con “Pequeña crónica”. Asimismo, publicó “El capitán Passou”, “No estamos solos”, “El sumario” y “Noticias de la segunda guerra carlista,”Botín y fuego”,”Patrañas y otros desvaríos”,”La vieja dama y otros extravíos”, “Memoria, divagación,periodismo”,”Textos y pretextos”,”Despropósitos”y “Tierra Estella”. Además, escribió semanalmente artículos periodísticos en “Diario de Navarra”, “Diario de Noticias” y “Egin”.
Desde 1979 fue miembro activo de Eusko Ikaskuntza y en 1996 le concedieron el Premio Príncipe de Viana.