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RESIDENCIA SAN PRUDENCIO

Los que al pasar por la Calle Francia se fijen en la fachada moderna de la actual Residencia, oficialmente el Centro Integral de Atención a Mayores San Prudencio dependiente del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, pueden no darse cuenta de que forma parte de un conjunto de edificios significativos para la historia de la ciudad. Basta con dar una vuelta a la manzana y observar la fachada del Antiguo Hospicio y la Capilla anexa en la Calle San Vicente de Paúl, para percatarse de que aquí habrá sorpresas, como son, si se sabe buscar, un pequeño disco de metal con una cruz en el suelo del aparcamiento que da a esa calle que marca el sitio del altar mayor de la Iglesia De San Ildefonso, desmontada en el siglo XIX, y un arco del claustro del desaparecido Convento de Santo Domingo, montado sobre una pared en el jardín de la residencia y deteriorado por la contaminación atmosférica.
En mayo un grupo de socios de la Sociedad Landazuri visitamos la Residencia y el Hospicio, invitados y recibidos por el geriatra, D. Fernando Gómez-Busto y la directora, Dª Estibaliz Muzas. Nos explicaron su historia, su presente y un poco sobre su futuro. Sobre sus inicios, nos contaron que el vitoriano D. Martín de Salvatierra, obispo de Segorbe y de Ciudad Rodrigo y devoto de San Prudencio, fundó aquí en 1589 el Colegio de San Prudencio. De este momento datan el conjunto de Colegio y Capilla, edificados a caballo entre los siglos XVI y XVII. La fachada principal del Hospicio, de estilo clasicista, fue construida en buena sillería arenisca; tiene en su primer cuerpo 8 columnas dóricas de piedra negra caliza de Anda, en el segundo otras 8 columnas jónicas y en el tercero sobresale un relieve escultórico de la Caridad. El modelo, simplificado, se repite en la fachada de la Capilla. Justo encima de la puerta está empotrado un gran escudo con los blasones del Obispo Salvatierra y en el cuerpo superior, en hornacina, una estatua de grandes dimensiones del santo titular, San Prudencio, patrón de Álava. Más adelante vimos el interior de la capilla que sorprende por su tamaño; en ella destaca el sepulcro del prelado fundador del Colegio.
En 1757 el edificio se convirtió en Casa de Misericordia y en 1780 en Hospicio a cargo de la Sociedad Piadosa Municipal para “el fomento de cuidados hacia los pobres y niños expósitos”. Dicha Sociedad era la encargada de redactar las ordenanzas y de recoger y distribuir las limosnas. En 1778 se creó la Fundación por Real Cédula de Carlos III que comenzó a ser dirigido por la Real Junta de Diputación a Pobres. Su financiación consistía en una combinación de limosnas, subvenciones municipales e impuestos sobre chocolate elaborado en Vitoria, carne y aceite. Entre el personal había un Capellán, un Maestro de niños y las Hermanas de la Caridad.
Ingresaron los primeros ancianos en 1781 y atendían también a los “menesterosos”, diferenciándose éstos de los niños, según reza la ordenanza de la época: “No es aconsejable mezclar a los niños para que el fatal ejemplo y malos consejos de los adultos, que puedan entrar corrompidos, no perjudique a los que con la lactancia reciben en aquella casa educación cristiana y honrada”.
Según las crónicas de entonces, las ropas, camas y alimentos de los acogidos eran inmejorables, el orden, limpieza, aseo de enseres, y personal causaban admiración, y el régimen riguroso y vigilancia exquisita y constante impidieron las enfermedades contagiosas. Niños y adultos recibieron buena instrucción dándose la enseñanza con excelente material. Tratadistas ingleses y franceses lo consideraron como modelo y recibió en 1808 una visita del rey Fernando VII.
Hasta 1907 todavía se admitían niños en el Torno (de ahí el nombre de la actual Calle del Torno) y los últimos niños internados (25 Niños y 60 niñas) pasaron a la Residencia Infantil La Paz en 1977. Algunos de los presentes en nuestra visita recordaron del funcionamiento del Hospicio durante la Guerra Civil y posguerra; fue evidentemente un elemento importante en la vida de la ciudad por aquellos tiempos. Se recuerda la Rifa de San Antón – la primera había sido en 1781 – cuya recaudación era una fuente de ingresos.
Desde 1846 y durante más de 140 años hasta 1989 la atención a los internados lo prestaron las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. En 1969 la Fundación se incorpora a FASVA (Fundación Asistencial y Sanitaria de Vitoria y Alava), y cuando ésta y la Junta de Diputación a Pobres se disuelven, se integra en 1984 en el Instituto Municipal de Bienestar Social. En la actualidad el antiguo Hospicio es un centro gerontológico profesionalizado que atiende a 99 personas mayores dependientes y 78 personas autónomas; acoge además de servicios residenciales, un centro de día para mayores con 40 plazas y un centro sociocultural. Un pabellón se cedió en 1985 para la educación permanente de adultos (EPA). Desde su cocina central se suministran comidas para la residencia, centro de día, el servicio de comida a domicilio, comedores de tercera dad, y otros servicios municipales, hasta superar el número de 1900 raciones diarias. Queda espacio sin utilizar actualmente en el edificio de San Prudencio, a la espera de los planes de rehabilitación y nuevos usos del Gobierno Municipal.