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DE PASEO POR ARMIÑON

Esta antigua villa está situada a unos 25 km. Al suroeste de Vitoria y dispuesta a lo largo de antigua N-1, o con anterioridad, camino real. Tal es así, que la calle principal sigue llamándose calle real. Los que somos un tanto mayores conocimos en nuestra niñez que en esta población existían viñas en los altozanos próximos al pueblo. Joaquin José de Landázuri nos relata en sus “Obras históricas sobre la provincia de Alava” que se recogían en su época, siglo XVIII, de 4.000 a 5.000 cántaras de vino, lo que confirma que en las casas antiguas de Armiñon existan bodegas. El cultivo de la vid empezaba en esta localidad, extendiéndose hacia la Rioja (Berantevilla, Zambrana, Ocio, etc.) en otros tiempos. Ahora, comienza en Salinillas de Buradón.
Antes de utilizar el hormigón armado en la construcción, allá por los años 30 del pasado siglo, la piedra arenisca de Manzanos y Armiñón fue muy apreciada y empleada en el ensanche de Vitoria del siglo XIX. Quizás, la obra más importante que se hizo con este material fue el edificio del Palacio Provincial, obra de Saracíbar. Paradójicamente, otra gran obra en arenisca fue la Catedral Nueva, pero en esta ocasión se trajo la piedra desde Pitillas (Navarra), lugar muy lejano, comparado con esta zona. Pero, el obispo de Vitoria, Cadena y Eleta, era de allí.
Landázuri comenta en su reseña sobre Armiñón esta nota, cuyo significado ignoramos “ No hay vestigio alguno de haberse hablado el vascuence en ningún tiempo en esta Villa”
En la actualidad, se han construido bastantes viviendas unifamiliares y no es de extrañar que con el tiempo, dada su proximidad a Miranda, Armiñon se convierta en una localidad residencial, como le está ocurriendo a Lapuebla de Arganzón, donde hay más vecinos de origen vitoriano que autóctonos.
Pero, siempre hay algún pero; Se ha construido un sobredimensionado pabellón deportivo justo en la zona más visible del pueblo, se podría decir que abulta como todo el conjunto urbano, lo que nos hace pensar que este hecho, inadmisible, ha pasado todos los filtros y ordenanzas existentes, ¿para qué sirve la ley del paisaje? ¿ para qué las ordenanzas municipales y forales ? Algo funciona mal en nuestra provincia, cuando ocurren estas cosas. Seguiremos dando la razón a Bonafoux, cuando decía “ Vivimos en un país sometido a leyes tiránicas, suavizadas por su escaso grado de cumplimiento”
No nos oponemos a que este pueblo, y otros, tengan su pabellón deportivo. Al contrario. Pero si a que lo hagan como lo han hecho y en donde.