Asociación Landázuri Elkartea

Nuestro patrimonio : Detalle

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Ali

Recientemente realizamos una visita a la aldea de Ali-Ehari con el fin de contemplar las obras en su Iglesia Parroquial dedicada a San Millán que, como en otros casos, se están llevando a cabo con cargo a la Diputación Foral de Álava. No nos vamos a detener en relatar los valores artísticos de esta iglesia. Las obras se están limitando a la restauración de su tejado y a la eliminación de un edificio adosado a su fachada Sur de mediados del S. XVIII que sirvió de casa cural y de escuela hasta 1783, año en el que quedó como escuela solamente, tras la edificación de la nueva casa cural. Actualmente está en desuso desde hace unos 50 años.

Para la realización de este anejo, a mediados del S. XVIII se eliminaron tres de los seis arcos que sostenidos por siete columnas románicas remataban un amplio pórtico de 1711 que dejaron reducido a la mitad, tal y como hoy lo conocemos.

La demolición de la antigua escuela ha dejado un hueco sin utilidad alguna, -los vecinos temen que pueda ser utilizado para el trapicheo y por ello se muestran dispuestos a instalar una verja sin ningún otro sentido-. Eso sí, el hueco permite la restauración del pórtico de 1711, con sus seis arcos y sus siete columnas. No estaría de más su recuperación. Los sillares los proporcionaría la propia pared que seccionó el pórtico en su día. Más difícil, si no imposible, la recuperación de las tres columnas románicas en paradero desconocido dado el tiempo transcurrido o, en el mejor de los casos, formando parte de alguna otra construcción. De todas las formas, su reconstrucción hoy con los medios actuales no sería problema. Sirva como petición a quien corresponda este comentario.

No hace tantos años, desapareció una pila bautismal, también románica, que se encontraba retirada desde hacía mucho en el desván de la Iglesia. Probablemente sería vendida y así, poco a poco, nuestro patrimonio se va empobreciendo.

En larrain o solar adyacente para solaz de los feligreses o visitantes, se encuentra la casa cural de 1783, de buena factura, y una casa palacio blasonada con el escudo familiar del que fuera cura párroco de Ali en el S. XVIII Juan de Dios Echevarría Ruiz de Gauna (dato facilitado por el notable genealogista y socio de Sociedad Landazuri Juan Vidal-Abarca). Entre los dos edificios una tapia que aun así, ofrecía una buena vista hasta los Montes de Vitoria. Echamos en falta unas acacias que adornaban el entorno, que con razón o sin ella se han talado, así como una cruz de piedra , uno de los dos testimonios procedentes de la cercana y desaparecida ermita de Santa Marina, cuya imagen se conserva en la Iglesia. Nos aseguran que la cruz la mantiene guardada el contratista que lleva a cabo las obras, con el fin de restituirla en el lugar más apropiado.

Existía también en los aledaños otra cruz conocida como el crucero de Lexalde o Elejalde (junto a la iglesia) hoy en día en manos de un particular, en otra localidad. Con su apropiación evitó, al parecer, lo que pudo ser objeto de otra barbarie. Le invitamos desde aquí a que, de acuerdo con el concejo de Ali y el Ayuntamiento de Vitoria Gasteiz la restituya para ser colocada en el lugar más apropiado que permitan las nuevas urbanizaciones que están absorbiendo de manera bárbara a esta aldea.

En ese sentido no podemos pasar por alto un claro atentado a la estética más elemental. Nos referimos a una nueva edificación (le llamarán Chalé) que se está culminando frente al pórtico de la iglesia, a escasos 10 metros, obturándole su única panorámica antes comentada. Es esta construcción de un color granate altisonante y de una zafiedad tal, dado el lugar que ocupa, que se podrá perdonar al titular, pero no a la Institución o Instituciones que la han permitido (con puerta de garaje incluida a la plazuela de la iglesia que bien podía ser ajardinada, hasta ahora delimitada por una tapia). De verdad, un verdadero elogio al mal gusto.

Siempre hemos defendido que a todo monumento se le debe dotar, mediante Ley o Normativa, de un espacio amplio y adecuado con el fin de salvaguardar su entorno, su imagen, su estética, su panorámica. Es cuestión de compás y cartabón solamente, y a lo sumo de permutas. En este caso se trata de una de las torres más esbeltas y de más bella imagen de nuestro Territorio Histórico. Por otro lado, la más pintada, nos atrevemos a exponer. Tristemente, se está viendo engullida por las nuevas urbanizaciones, excelente muestra de la especulación salvaje propia de estos tiempos.

Éstas, como en otros casos, han usurpado el carácter propio, la personalidad de esta aldea, a la que, por otra parte, no se ha respetado su patrimonio toponímico (su historia) en la nomenclatura de las nuevas avenidas y calles que la ocupan, hasta el punto, y sirva como ejemplo, que a su río, secularmente llamado Perrechín se le ha cambiado el nombre por Río Ali. Es como si al río Zadorra le pusieran ahora como nombre Gamarra o Abechuco, o Nanclares, un poco más adelante, río abajo. Apelamos desde aquí a quien corresponda para rectificar cuanto antes este erróneo y desconsiderado tratamiento. Nos consta la favorable disposición mostrada en ese sentido por los responsables del Concejo de Ali-Ehari.

Aprovechamos también la visita para contemplar el magnífico reloj de pesas de la torre construido en 1.802 por el relojero Roque de Prada, de Durango. Aunque ha sido sustituido por otro eléctrico, se encuentra en perfecto funcionamiento gracias al mantenimiento llevado a cabo durante muchos años por uno de los vecinos: Jesús Valle.
Elogiamos desde aquí su labor. Un buen ejemplo por su parte. Todo no va a ser negativo.