
Hemos recibido de nuestro buen amigo Salvador Velilla Córdoba un interesante y erudito trabajo sobre este tema, que publicamos a continuación, aunque, lamentablemente, nos vemos obligados a extractarlo pues el espacio que disponemos en esta sección es limitado.
“Ignoro si fue a propósito pero, cuando Pío Baroja se inspiró en la leyenda que vió en un escudo heráldico para el Título de uno de sus libros “ El mundo es ansí”, le hizo un flaco favor a Páganos, situando el escudo en Navaridas, cuando está en el centro de Páganos. Más sangrante resulta la frase “Páganos siempre ha pertenecido a Laguardia”, cuando es sabido, y la documentación así lo atestigua, que entre 1846 y 1926, el lugar de Páganos estuvo segregado de Laguardia, titulándose villa.
Nuestro propósito en estas líneas es hablar de las ermitas que hubo en su entorno, situadas al pie del puerto de Recilla, en las cercanías del monte El Bardal y de las que tenemos noticias por un amojonamiento que se hace en 1591, así como tras la consulta de otros documentos que se encuentran en el archivo de la sala de concejo de Páganos que han aportado rica información. Desgraciadamente, de las ermitas que vamos a reseñar no queda ninguna en pie, salvo una excepción, aunque se conservan los hagiotopónimos ,por lo que podemos deducir aproximadamente dónde se encontraban.
San Clemente. Donde se rendía culto al copatrono de Páganos, que tiene por patrono a San Blas. En virtud a este copatronazgo el concejo tenía por costumbre ofrecer un refresco a los vecinos el día de la festividad, dando pan y vino, como leemos en el libro de cuentas. En el siglo XVIII se hicieron numerosas reparaciones en le ermita. Tampoco podemos asegurar que la imagen de San Clemente que se conserva en la parroquia proceda de la ermita, aunque sea lo más probable.
San Cristóbal. Debió pertenecer al poblado de Berberana, hoy desaparecido; teniendo derecho éste a nombrar ermitaño, una vez desaparecido el poblado, la ermita pasó a depender de Laguardia. La cueva-ermita se encuentra al noreste de la ermita de Berberana, debajo de los farallones del puerto de Recilla, en un lugar eminentemente agreste. A este lugar acudían en romería muchos vecinos de la Sonsierra.
San Miguel. Se levantaba no lejos de la ermita anterior, y allí acudían los vecinos de Páganos en rogativas. En el apeo de 1831 se hace mención de esta ermita, señalando que todavía quedaba algún resto de ella.
San Pelayo. Gracias a la documentación escrita sabemos de su existencia y por los amojonamientos que se han realizado podemos discernir su localización, ya que nada se ha conservado de su existencia en la tradición oral; se dice que en la cumbre de Cerro Pino, junto a un mojón. Actualmente, en ese punto quedan algunas tapias caídas y poco más.
San Sebastian. A lo largo de la Sonsierra navarra era el santo patrono de la Cofradía de los Ballesteros: vecinos-hidalgos que. Autorizados para pòseer y llevar armas, guardar los montes y acompañar arrieros y caminantes para protegerlos de los salteadores. Los cofrades estaban obligados a hacer alardes, para demostrar que tenían prestas las armas ante cualquier contingencia. Todavía en Marquinez se realiza un alarde anual. A cambio los ballesteros gozaban de privilegios. Todo muy Antiguo Régimen.
Según documentación existente, la ermita estuvo situada junto al límite juridiscional de los montes de Páganos y Berberana, siguiendo el Valle de San Miguel y donde dicen San Sebastian.
Santa Masa. Se han hecho varias conjeturas acerca de este exótico nombre. ¿ Tendrá algo que ver este hagiopónimo con el ara de altar hallado en las excavaciones realizadas por el equipo de Javier Fernández Eraso en un refugio de Peña Parda, situado a escasos doscientos metros de las Fuentes de Santa Masa¿ Lo cierto es que todo este entorno fue un lugar buscado por las primeras comunidades cristianas de la zona. A menos de medio kilómetro hacia el estuvo el monasterio de San Román de la Sonsierra, algo más lejano el de San Felices de Abalos y San Tirso está a vista de pájaro.
Santiago. Es la única que se conserva y está en la entrada oriental del pueblo, junto al viejo camino que venía de Laguardia. Está secularizada y es de propiedad privada. Tiene una buena portada renacentista, sencilla, y en buen estado de conservación.
Después de que Navaridas se separara de Laguardia, siglo XVII, los hijosdalgo de la comarca celebraban sus reuniones en esta iglesia.
Santo Tomás. Confiando en el hagiotopónimo sospechamos que en el lugar hubo una ermita dedicada a este santo, Por la Vista de Ojos realizada en 1717 sabemos, más o menos, el lugar donde pudo estar la ermita, junto al río principal al lado del aguadejo conocido como Santo Tomás. Por el monte El Berbenal pasaba el camino que desde Páganos subía al puerto de Toro y al oriente estaba el monte El Bardal, monte de Páganos, en cuyo entorno estaban situadas las ermitas que hemos enumerado, a excepción de la de Santiago. Al día de hoy cuatro piedras mal amontonadas recuerdan lo que existió antaño.
El monte Berbenal pertenece a la villa de Laguardia y parte de él ha sido declarado por la Unión Europea, a propuesta del Gobierno Vasco, como LIC (Lugar de Interés Comunitario) y ZEPA ( Zona Especial de Protección de Aves), figuras legales que no han impedido que en sus inmediaciones, incluso dentro de zona, se estén levantando mastodónticas bodegas que son un atentado contra el Plan Territorial Parcial diseñado por el propio Gobierno Vasco, cuando dice : Considera esencial la puesta en valor del medio natural, proponiendo el mantenimiento de la superficie agraria útil ocupada por viñedos y evitando su pérdida o sustitución por otros usos. Sería una pena que estos buenos propósitos se quedaran en papel mojado”