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SEBASTIAN IRADIER Y SALABERRI

Este mes de enero, el día 20 exactamente, se celebra el doscientos aniversario del nacimiento del compositor Sebastián Iradier y Salaberri, creador sin saberlo del género musical conocido como “habaneras” y autor de la habanera mas famosa: “La Paloma”, canción traducida a todos los idiomas.
Nació este ilustre alavés en la localidad riojano-alavesa de Lanciego, el 20 de enero de 1809, según consta en el libro de bautismos de la parroquia.
La primera referencia de Sebastián en Vitoria la encontramos en el año 1818, año en que aparece como tiple del coro de la Colegiata de Santa María. Tenía nueve años. Estudió solfeo y órgano, y a los dieciséis años, el 27 de abril de 1825, obtuvo la plaza de organista de la iglesia de San Miguel Arcángel, puesto que ocupó durante dos años. De Vitoria se trasladó a Salvatierra, también como organista, de la parroquia de San Juan Bautista.
En Salvatierra, dado su carácter jovial y apuesta presencia, se convirtió en conquistador e incluso en “calavera” y se relacionó fácilmente, sobre todo con el público femenino. En lo musical no llegaba a sentir la música religiosa y cuentan que cuando tocaba improvisando en la parroquia, intercalaba temas profanos, populares generalmente, como boleros y seguidillas, disfrazándolos hábilmente en su interpretación. En Salvatierra estuvo dos años, de donde salió (según una biografía de Pío Baroja) huyendo de la ira de un marido engañado. Oficialmente, solicitó una licencia para ir a mejorar sus conocimientos de composición a Madrid.
En Madrid consiguió muchos éxitos profesionales y en su currículo aparece como maestro en el Real Conservatorio de Música Maria Cristina, Vice-Director de la Academia Filarmónica Matritense , maestro compositor y consiliario del Liceo Artístico de Madrid, catedrático de armonía y composición del Instituto Español, profesor del Colegio Universitario de Madrid, y algunos cargos más. Tenía entonces 31 años.
Establecido definitivamente en Madrid, frecuentó las reuniones de las clases aristocráticas, como fueron entre otras, las promovidas por la condesa de Montijo. Paralelamente, asistía a reuniones con artistas e intelectuales de la época. Escribió por inspiración propia, y empujado por sus compromisos, el denominado “Álbum filarmónico”. Corría el año 1840. En el Archivo Provincial de Álava se conserva un ejemplar de esta obra con ilustraciones de Pérez Villamil litografiadas por Carceller.
En el año 1850, Iradier abandona Madrid y se instala en París. También allí recaló la condesa de Montijo y sus hijas Francisca y Eugenia. Iradier se marchó a París. Pronto se adaptó a su nueva situación y se introdujo en los círculos artísticos importantes. Se interpretaban las canciones de Iradier en las Tullerias, en Compiegne, Fontenebleau y Saint Clud, lugares frecuentados por lo más florido de aquella corte. También daba clases de canto a las hijas de la condesa de Montijo, una de las cuales, Eugenia, fue emperatriz de Francia. En París publicó dos colecciones de canciones típicas españolas: “Ecos de España” y “Flores de España”.
Estando en París, en el año 1854, conoció a una célebre soprano: Marietta Alboni. Ésta invitó a Iradier a que le acompañara a América, cosa que aceptó sin mucha resistencia. Comenzaron los conciertos en Nueva York en la sala Flipper-Hall. Iradier tocaba en la orquesta y al enterarse la sociedad de Nueva York de su condición de profesor de la alta sociedad en España y en París, pronto requirió sus servicios y así, conquistó a la alta sociedad neoyorquina. Recorrieron Boston, Filadelfia, Nueva Orleáns y Méjico y de ahí a La Habana.
En Cuba existía una peculiar danza de ritmo lento, cantada. Al conocer Iradier esta Danza la recompuso y se convirtió en la Habanera. Con la composición de la famosísima habanera “La Paloma”, nació un nuevo tipo de canción que se apartaba definitivamente de la contra danza cubana. El término guachinanga hizo pensar en ser su autor mejicano, hasta que se conoció la partitura escrita por Iradier. El término habanera no se utilizó en Cuba hasta más tarde. El propio Iradier le llamaba “aire de danza”. Jorge Bizet titula “Avanera” a la canción que incorporó a su ópera “Carmen” tomada de una composición de Iradier titulada “El Arreglito”. Hay una tercera habanera de Iradier, la “Neguita”, que forma parte de una obra sinfónica que escribió el francés Édouard Victor Antoine Lalo y que se titula “Sinfonía Española”.
Volvió a Europa, estuvo en Londres y en París y regresó a Vitoria donde murió el 6 de diciembre de 1865, sin ser consciente de la trascendencia de sus trabajos.

Para celebrar esta efemérides Sociedad Landazuri ha organizado una conferencia-concierto sobre la vida y obra de Iradier que tendrá lugar el próximo sábado 17 de enero, a las 19 h. en la Iglesia parroquial de Lanciego. Disertará el compositor alavés Sabin Salaberri y amenizará el acto con música de Iradier el trío compuesto por violín, flauta y guitarra “Arabako soinuak”.