
Izarra, población situada al noroeste de la ciudad de Vitoria-Gasteiz y a una distancia de 26 km. aproximadamente. Se localiza, entre los municipios de Zuya y Ayala, y es la capital del municipio del valle de Urcabustaiz, en esta población, se encuentra el edificio y la sede del ayuntamiento de este municipio.
El motivo de acercarnos hoy a esta villa, es porque siendo pequeña en su tamaño, sin embargo tiene tres iglesias. Está configurada por varios barrios con características diferenciales en cada uno de ellos.
El barrio más antiguo, es el que se construyó al abrigo de los vientos, en la ladera del monte, y que es conocido como “pueblo viejo”. Su caserío lo forman varias casas de antiguos labradores, y otras viviendas que se han restaurado o construido posteriormente a su creación.
En este barrio, sobre un promontorio, se encuentra la iglesia más antigua del pueblo, la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Fue construida en el siglo XVI, tiene las características propias de la mayoría de las iglesias, erigidas en Álava en este siglo. Merece recordarse esta iglesia por un hecho extraordinario, que acaeció el año 1816. Se estaba celebrando en ella, en el mes de Diciembre, una Santa Misión dirigida no sólo a los feligreses del pueblo, sino también a los residentes de los pueblos de alrededor; por este motivo, el día 11 de ese año estaba ocupada la iglesia por numerosos fieles, cuando sus bóveda góticas se desplomaron, desprendiéndose numerosas piedras que cayeron sobre los asistentes. La magnitud de la catástrofe fue muy importante pues hubo que lamentar la muerte de siete personas y un número considerable de heridos.
El pueblo de Izarra supera este gran contratiempo, y con prontitud se dispone a dotar a su iglesia de una nueva cubierta. Durante los años 1816 y 1817 se realizan las obras de restauración, participando en sus costes el Obispado de Calahorra, al cual pertenecía la parroquia, así como algunos vecinos con legados testamentarios, y la feligresía en general. Restauraciones posteriores han conseguido que esta parroquia sea un edificio amplio, decoroso y digno para celebraciones religiosas. En la actualidad está prácticamente cerrada y es utilizada en muy pocas ocasiones.
Los primeros años del siglo XIX son importantes para la población de Izarra. Se proyecta y construye el ferrocarril denominado Tudela-Bilbao y en esta población se sitúa una de las principales estaciones, con servicios para mercancías y mantenimiento de las instalaciones.
Izarra se transforma, aumenta su población, pues son numerosas las personas que como ferroviarios se instalan en el pueblo, y sobre todo, en las cercanías de la estación y en una calle paralela a las vías, surge un nuevo núcleo de población, denominado “Pueblo nuevo” donde se concentran las nuevas viviendas, los comercios y los servicios del pueblo. Incluso el edificio del ayuntamiento se construye en esta nueva área de población.
Para las numerosas personas que habitan en este nuevo barrio, les resulta un tanto molesto, cruzar el puente sobre la vía del ferrocarril y trasladarse a la parroquia existente. Es hacia el año 1946 cuando los eclesiásticos del lugar insisten ante su obispo sobre la necesidad de construir una nueva iglesia en el nuevo barrio, que responda a las necesidades de la nueva población de Izarra. En estas fechas residen en el pueblo 350 habitantes aproximadamente.
Tanto debieron insistir los clérigos residentes, que en el año 1946 se construye una nueva iglesia, bajo el patrocinio de San José. Fueron los arquitectos Jesús Guinea y Emilio de Apraiz los que proyectaron y dirigieron las obras. Quizás no disponían de muchos recursos, pero la verdad es que la obra carece de toda inspiración artística. Se quiso hacer una obra funcional, pues la iglesia consta de una sola nave, con un ábside semicircular, sin ninguna originalidad, con una cubierta soportada por cerchas metálicas a la vista. La iluminación se recibe a través de cuatro vanos en el ábside, ocho óculos en el lado sur y uno en el de poniente. El resultado de esta construcción fue un edificio grande, amplio pero carente de belleza artística que inspirara devoción y recogimiento a los asistentes.
Se sigue insistiendo en dotar al edificio de mejores condiciones, y en el año 1973 se realizaron importantes obras, como una nueva sacristía y la instalación de calefacción. La población de Izarra en estos años es de 550 habitantes.
Nos situamos en el siglo XXI y en el año 2007. Izarra construye su tercera iglesia. No conocemos los motivos concretos que han motivado este hecho, quizá la Iglesia de San José es demasiado grande, resulta poco acogedora, o los fieles asistentes a las celebraciones litúrgicas han disminuido considerablemente. Lo que sí hemos constatado es que Izarra no tiene suerte en la construcción de sus últimas Iglesias. A la iglesia de San José y en su lado norte le ha “nacido” un adosado, han construido un pequeño edificio, sin ninguna identidad. Desde fuera puede ser interpretado como una guardería, un pequeño club, una vivienda, quizá como salas de reuniones, etc. El edificio carece de la estética que lo identifique como un lugar simbólico, espacio de reunión y oración de una comunidad o simplemente como edificio con cierta originalidad. Deseamos a los vecinos de Izarra que acudan a la nueva iglesia, se beneficien de una mayor comodidad y les resulte acogedor el nuevo lugar, pero la verdad es que a este pueblo se le niega cualquier manifestación artística en los edificios religiosos. Nos preguntamos: con el mismo dinero (quizá algo más) ¿se podría haber realizado algo más original? Y en el interior de la iglesia de San José, ¿se podía haber construido una capilla acogedora y artísticamente aceptable?