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JOSÉ MARDONES

Este año, hace ciento cuarenta años, del nacimiento del cantante D. José Mardones, y hemos creído oportuno recordar a este alavés, desconocido para los nuevos residentes y olvidado para otros. Nuestra ciudad dedica una calle a su memoria desde el tres de diciembre de 1947. Los expertos de la época decían que su voz era un “órgano humano”. Este ilustre alavés nació en Fontecha el 14 de Agosto de 1868, hijo de Gordiano García de Mardones, natural de Fontecha y de Juana Ortiz de Pinedo, natural de San Martín de Don, Valle de Tobalina. Su madre falleció cuando José tenía tres años, por lo que pasó grandes temporadas con sus tías en la localidad de Briviesca; allí comenzó sus primeros estudios musicales. Cantaba como tiple en el coro de la Colegiata. En Briviesca, se despertó su vocación eclesiástica, ingresando en la prefectura de Bergüenda, pasando después al seminario de Vitoria y posteriormente al seminario mayor de Burgos.
El artista
Su voz, determinó que dejara los estudios eclesiásticos y se dedicara a deleitar a los aficionados a la lírica, con su potente y grave voz de bajo. Su primer trabajo fue en Palencia como Salmista de la Catedral; lo curioso es que por él intercedió Paco el Baulero, que en principio le iba a disputar el puesto. Anteriormente no pudo entrar en la Metropolitana de Valladolid por tener sólo 16 años.
Palencia se le quedo pequeña y decide trasladarse a Madrid, donde sobrevivió cantando en iglesias, siendo solista de la iglesia de San Millán, alternando también actuaciones en compañías secundarias. Para entonces estaba casado con Catalina Laredo, que había conocido en Briviesca. Sufrió una gran contrariedad al no conseguir una beca para estudiar en el extranjero, pero perseveró y comenzó a cantar zarzuela, debutando en un teatro de verano llamado “Madrid moderno”. Se presentó a la plaza de cantor para la Capilla Real pero, aunque fue el mejor, la plaza la obtuvo Francisco Martínez de Aguirre. En 1897 se encuentra Mardones en Lisboa con el tenor Cesar Munain, natural de Vitoria, cantando juntos en numerosas representaciones y obteniendo grandes éxitos.
Comienza a triunfar en famosas zarzuelas, y en 1901 forma parte de la compañía de Ruperto Chapí. En 1904 comienza sus giras por Sudamérica, obteniendo gran éxito en Argentina. En 1907 es elegido por el maestro Lorenzo Perosi para interpretar uno de sus oratorios, el denominado Moisés, en la Capilla Sixtina. En 1911 Toscanini le elige para cantar la misa de réquiem de Verdi; en esa época paso por Milán, donde dio algunas clases de declamación. Embarca hacia Norteamérica y canta en Boston, y en 1917 debuta en el Metropolitan Opera House, de Nueva York, donde actúa once temporadas hasta 1926, año en que regresó definitivamente a España. En Estados Unidos grabó el himno de Argentina en los estudios Columbia.
En su tierra natal se presentó por primera vez el año 1897, en el teatro-circo, con la compañía de zarzuela, de Domingo Goyeneche. Sus actuaciones fueron comentadas por la presa local, como documenta D. Venancio del Val en la biografía del bajo. El periódico local Anunciador Vitoriano decía: “Otro artista alavés, el señor Mardones, fue interrumpido por los aplausos al oírle cantar con arte sumo, dando notas hermosísimas de bajo profundo que se oyen en pocos artistas”. También actúa en Vitoria en 1927, 1928 y 1929.
El ayuntamiento de Fontecha le nombra Hijo Distinguido para agradecerle las atenciones que había tenido con su pueblo natal; esto fue en 1928. José Mardones, hizo una última gira por España como despedida. Retirado, se dedicó a pasear por los alrededores de Fontecha y charlar con las gentes, que visitaba en sus recorridos, y aportar su voz en celebraciones festivas de los pequeños pueblos de la comarca, como en Caicedo-Yuso, donde solía cantar en la festividad de La Asunción.
Falleció en Madrid el cuatro de Mayo de 1932. Sus restos reposan en Fontecha por iniciativa de sus nietas María Luisa y Esperanza Blanco Mardones, iniciativa que recogió su pueblo natal y la Diputación Foral de Álava, que trasladaron sus restos, a Fontecha en el año 1993; también colocaron una placa en su casa natal.