
MUSEO LA ENCARTADA MUSEOA
Miembros de la Sociedad Landázuri hemos visitado uno de los ejemplos más loables en cuanto a Conservación de Patrimonio Industrial. Se trata del “Museo Boinas La Encartada-Museoa” ubicado en la localidad de Balmaseda.
Este conjunto industrial textil, está formado por la central productora de energía, los pabellones de producción, las viviendas donde residían los operarios, la capilla -que también funcionaba como escuela- y los terrenos de los alrededores.
La factoría fue creada por iniciativa de un indiano oriundo de la villa de Balmaseda, D. Marcos Arena Bermejillo, quien levantó el complejo industrial en el año 1892.
La producción durante los cien años de existencia ha estado siempre centrada en elementos de lana; bufandas, guantes, pasamontañas, pero sobre todo y principalmente boinas. En un espacio de tiempo durante la guerra civil se produjeron mantas para el ejército de Euskadi.
La restauración de la fábrica y preparación como museo ha sido una gran labor realizada por la Fundación creada al efecto, denominada “Boinas La Encartada Kultur Ingurunea”, patrocinada por el Ayuntamiento de Balmaseda y la Diputación Foral de Bizkaia.
Al comienzo de la visita, los que habían sido trabajadores de la empresa y mediante un vídeo-reportaje, nos fueron presentando la fábrica, su producción, funcionamiento y también -algo muy importante- lo que supuso para varias generaciones de personas, a veces de una misma familia, la existencia del complejo industrial como lugar de trabajo y de convivencia.
Nuestro mayor asombro y admiración se produjo cuando pudimos ver y apreciar una fábrica creada en 1892, que conserva la misma estructura, los mismos procesos de fabricación, y la misma maquinaria que en sus comienzos. En primer lugar vimos el abastecimiento de energía, consistente en una turbina accionada mediante un salto de agua derivado del río Cadagua. Esta turbina (actualmente en funcionamiento) fue colocada en 1904 sustituyendo a la instalada en 1892. El movimiento y la fuerza que aquí se generaba era transmitida mediante los “embarrados” -ejes portadores de numerosas poleas- que atravesaban las naves industriales en toda su longitud ofreciendo la energía a las numerosas máquinas existentes.
Posteriormente visitamos el proceso de fabricación de las boinas, que comenzaba con el tratamiento de la materia prima y terminaba con el remate de la preciada prenda de vestir. Contemplamos las distintas fases: lavado de la lana, desmenuzado en copos, extracción de mechas y unión de las mismas produciendo el necesario hilo. Posteriormente el hilo era colocado en los carretes de los telares y se entretejía una malla de forma triangular de donde se obtendría más tarde la boina. Seguían otras muchas fases de elaboración como el batanado, moldeado, cardado, tintado e impermeabilizado, hasta que las txapelas estaban listas para enviar a los posibles usuarios.
El aspecto que más nos sorprendió fue la posibilidad de poder admirar en el año 2008 un conjunto de máquinas que con sus artilugios mecánicos tales como, poleas, bielas, palancas, engranajes, etc., organizadas en un orden determinado, fuesen capaces de producir lo mismo que hace 100 años. Claro, esto no podía ser rentable a finales del siglo XX y la fábrica cerró en el año 1982. La impresión que todos tuvimos es que esta obra es una joya de la museística industrial y esto -según se nos indicó- ha sido posible gracias al entusiasmo de un equipo de arqueólogos industriales que con mucho trabajo e ilusión, además del apoyo de las citadas instituciones, han sido capaces de convertir un sueño, una ilusión, en una realidad.
La verdad es que sentimos mucha envidia. En numerosas ocasiones se ha comentado en nuestra ciudad de Vitoria-Gasteiz la posibilidad de la organización de un museo industrial que recuerde a las nuevas generaciones cómo era el ambiente y las circunstancias en que trabajaron sus abuelos e incluso sus padres. Van desapareciendo los antiguos sistemas de fabricación, sus máquinas y las empresas que los albergaban sin que nos quede ningún vestigio de ellos, excepto unas pocas fotografías.
Una pequeña muestra de los antiguos sistemas de fabricación se ha conseguido conservar en el museo de naipes, gracias a la colección existente de estos y a la atención de la empresa Fournier. Respecto a otras industrias y fabricaciones que hicieron famosa en otro tiempo a nuestra ciudad nada se conserva. ¿Tendremos alguna vez el añorado Museo de la ciudad de Vitoria-Gasteiz? ¿Y el alavés de Etnología? No perdemos las esperanzas aunque sea lo único que tengamos.