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EL CAMINO DE ELVILLAR A BERNEDO

Hemos recibido de nuestro amigo Salvador Velilla este interesante artículo que transcribimos íntegramente.
Sinesio Delgado iba para abogado; sus padres tenían posibles y querían que su hijo estudiara la carrera de Leyes. Él, sin embargo, no estaba en ello. Cuando llegó a Madrid entró en contacto con grupos literarios y pronto abandonó los estudios de Leyes comenzando a escribir en revistas y libros que él mismo editaba.
A finales del siglo XIX deja temporalmente Madrid y dedica cuatro años a recorrer España, acompañado por Ramón Cilla, excelente dibujante, y llevando como acompañante una máquina fotográfica. El año l896 está recorriendo Álava, llegando a Laguardia el 7 de Septiembre, después de recorrer Vitoria: “Laguardia, cuya fundación se remonta á los tiempos de Sancho Abarca -escribe-, como vuesa merced sabe, patria del insigne fabulista Samaniego, como vuesamerced no ignora, edificada en medio de una llanura vastísima plantada de viñedos, parece la momia de un guerrero feudal armada de punta en blanco, y conservada allí, en la risueña campiña, como recuerdo eterno de pasadas glorias”.
Después de pasar un día entero en Laguardia, al día siguiente, acompañado por un paisano y dos caballerías (a diez reales por montura), se dirigió a Bernedo, ansioso por conocer el castillo, subiendo el puerto por lo que se conoce como La Calzada, pasando antes por Elvillar y Cripán. Un tanto desencantado al ver que el castillo de Bernedo era toda una ruina, regresa a Laguardia el mismo día por otro camino: “Hacemos la subida á caballo, porque no tenemos fuerzas para andar. Y es de ver cómo los ganaos, agarrándose con las herraduras a los pedruscos, van trepando en una posición inverosímil por aquel sendero revuelto, inacabable. La montaña cae a plomo sobre un barranco plantado de robledales, cuya profundidad no puede calcularse, y el descenso, es decir, la bajada rodando dura más de una hora… Se acabar de bordear una colina y empieza otra, se atraviesa un barranco y surgen otros dos…”.
El camino que tomaron Sinesio Delgado y el dibujante Cilla para regresar a Laguardia, fue el viejo camino de Laguardia a Bernedo que atravesaba la sierra por el puerto de La Cañada: “En el puerto que dizen La Cañada, a donde concurren y separan las jurisdicciones de las villas de Laguardia, Bernedo y Cripán y donde hay un mojón que la divide y separa”, se lee en un apeo del año 1672. El camino salía de Laguardia por el norte y, cuando llegaba junto al hoy poblado de La Hoya, tomaba dirección noreste, dirigiéndose al valle que llega a la Cueva de Los Husos y, tras atravesar el arroyo Uneba (Foz Nueva), tomaba el Portillo del Hayedo, ascendiendo entre robles y hayedos un camino en zig-zag, hasta llegar a lo alto, al puerto de La Cañada. Este camino, tras la concentración parcelaría, está prácticamente borrado, así como el que desde Laguardia se dirigía a Elvillar por San Julián, término en el que han aparecido restos de un poblado.
En Elvillar de Álava hay una calle que lleva el nombre de Camino de Bernedo, en recuerdo del camino que por allí pasaba. Aún se está a tiempo de conservar este viejo camino…, si las instituciones se dan prisa y no permiten que las excavadoras se lo coman. Se conserva relativamente en buen estado y es una delicia recorrer el portillo del Hayedo, bajo la sombra de hermosas hayas, donde Laguardia decidió hacer una nevera a finales del siglo XVIII. Es de los pocos caminos viejos que quedan en la zona oriental de Rioja alavesa, tras la concentración parcelaria. Sería una pena que hoy, en pleno siglo XXI, se permitiera que desapareciera.