
APUNTES PATRIMONIALES DENTRO DEL ANILLO VERDE VITORIANO
La erección de edificios religiosos sobre yacimientos arqueológicos es un hecho constatado en numerosas ocasiones y lugares, probablemente en un intento de convertir para el cristianismo aquellos vestigios, ruinas, restos materiales, etc., que el imaginario colectivo de las gentes de esas zonas atribuía a la mitología o a ancestros paganos anteriores. La construcción en la colina de “Atxa” de una ermita dedicada al arcángel guerrero bien pudo tener una motivación similar.
Se conoce la fisonomía del edificio gracias a un plano levantado por el arquitecto D. José María de Goicoechea en 1862, con motivo de las obras que se efectuaron ese año en la ermita. Constaba de planta rectangular de 13 m. de longitud y 5 de anchura, con un adosado a modo de porche o entrada en la fachada meridional. El pequeño edificio poseía en su interior un banco perimetral de mampostería y un suelo de ladrillo, marcándose el espacio del presbiterio mediante un leve levante del pavimento o grada. El altar se encontraba adosado a la cabecera recta y sobre él se colocaba el único ornato de la ermita: un sencillo cuadro que mostraba la acción de San Miguel matando al dragón. El alzado lateral del plano documenta un acceso original mediante arco apuntado, indicativo de la probable construcción de la ermita durante la Edad Media.
En 1862 se inició el proceso que condujo al arreglo de la ermita. Ese año, D. Agustín de Borinaga –alcalde pedáneo de Gobeo– escribía al abogado y Diputado General de Álava, D. Ramón Ortiz de Zárate, solicitando la autorización de la venta de tres robles situados en el término de “Catarraza” –dentro del comunal de Gobeo–. Con el dinero de esa venta se hizo frente al arreglo de la ermita que amenazaba ruina y que ejecutó el maestro carpintero D. Bruno Díaz de Villafranca.
Otro hecho digno de mención es el saqueo de sepulturas que sufrió la necrópolis de la ermita en el año 1876. Tal y como relata el investigador e historiador vitoriano D. Carlos Ortiz de Urbina en su magnífica obra “Historiografía. El desarrollo de la arqueología en Álava: condicionantes y conquistas (siglos XVIII y XIX)”, ese año y en sesión ordinaria, el Ayuntamiento de Vitoria se ocupó del incidente del descubrimiento de siete esqueletos mediante excavaciones nocturnas practicadas por desconocidos. El alcalde de Vitoria, D. Camilo Castañares, comunicó el hecho al entonces gobernador civil, D. José María Eulate, que también era presidente de la Comisión de Monumentos de Álava. Este último encargó un estudio al vicepresidente de la misma Comisión, el erudito alavés D. Ladislao Velasco, quién remitió su informe tanto a la Real Academia de la Historia como a la de Bellas Artes (ambas con sede en Madrid), adjuntando un croquis de aquellas sepulturas de lajas de piedra y que describía en detalle. D. Ladislao Velasco apuntó con acierto el origen medieval de la necrópolis. Más preciso fue D. Ricardo Becerro de Bengoa, que en su obra del año 1917 “Descripciones de Álava”, adscribía aquellos sepulcros de piedra a los siglos IX y X. En la actualidad, la práctica de este tipo enterramientos suele centrarse en Baja Edad Media (siglos XII a XIV).
A mediados de los años 20 del pasado siglo, la ermita se encontraba abierta y utilizada como refugio ocasional para los labradores de la zona. La pérdida de este sencillo elemento patrimonial –no exento de interés histórico, artístico y arquitectónico– devino por un incendio en la década siguiente, siendo sus muros demolidos hasta los cimientos para reutilizar sus piedras en el levante de muretes de las fincas cercanas.
Noticias de Elorriaga
Hemos recibido un correo electrónico de D. Pedro Ancín, copropietario del pabellón industrial adosado a la casa de Hijosdalgo de Elorriaga, en el que nos comunica que entre los años 1992 a 1999 mantuvieron conversaciones con el Ayuntamiento de Vitoria y llegaron a un acuerdo económico para la venta del local, quedando un fleco pendiente: la valoración adicional del suelo. Desde entonces no ha habido noticias sobre este asunto.
Rogamos al Ayuntamiento retome este tema y se llegue a una solución para eliminar el pabellón.