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RECORDANDO A TEODORO OLARTE

Al cumplirse ahora setenta años del comienzo de la guerra civil, aquella terrible explosión de odio, parece que finalmente el clima va siendo propicio para que se honre la memoria de todos, sí, todos, los que fueron asesinados, en un bando y otro. Son cosas que debieron hacerse antes, mucho antes, y hacerse bien, pero no ha sido así.
En el palacio de la Diputación alavesa hay una sala de retratos con buena parte de los Diputados generales. Falta el de Teodoro Olarte Aizpuru, que presidió nuestra Diputación desde 1931 hasta su asesinato, cometido por los sublevados en el pueblo de Bayas, junto a Miranda de Ebro, la mañana del 18 de septiembre de 1936.
Olarte había sido detenido a las pocas horas de la rebelión, aunque en un principio, por intercesión del alcalde franquista Santa Olalla, se le mantuvo en arresto domiciliario. Pero fue vuelto a detener y brutalmente golpeado. En la cárcel provincial (en la calle Paz) fue atendido por otro detenido, un joven farmacéutico, también republicano, Antonio Buesa. De la cárcel se lo llevaron a la ejecución, donde mataron a tres personas más. Olarte está enterrado en el panteón familiar del vitoriano cementerio de Santa Isabel, aunque hay dudas sobre la identidad del cadáver, por el modo en que las autoridades hicieron el traslado y otras gestiones. Pese a la mediación del obispo Mateo Múgica, a la famillia se le prohibió hacer un funeral religioso por su alma. Como ha comentado una persona allegada, ya sólo faltó que dijeran a los parientes:"Hagan el favor de no llorar al difunto".

La Panificadora Vitoriana

Teodoro Olarte era un conocido industrial, copropietario de La Panificadora Vitoriana, en la calle Francia. Hombre con inquietudes sociales y políticas, en las elecciones de abril de 1931, que dieron paso a la II República, resultó elegido concejal por el Partido Republicano Autónomo. Al año siguiente fue designado Presidente de la Diputación. Como tal copresidió la Asamblea de Municipios Vasco-navarros celebrada en Pamplona, en el Teatro Gayarre, el 19 de junio de 1932 para la discusión y aprobación de un Estatuto de Autonomía conjunto para las cuatro provincias (como se sabe, por un escaso margen Navarra quedó fuera del Estatuto).
Parece que Olarte había cesado en su cargo de Diputado general (Presidente, en la terminología de entonces) a principios de 1933, a pesar de haber sido confirmado en el cargo en octubre de 1933. Pero en febrero de 1936, con el triunfo de las izquierdas, volvió a su puesto, representando a Izquierda Republicana. Hombre recto y preocupado por el avance de la provincia en todos los aspectos, gozaba del aprecio de los alaveses. Bueno es que ahora, sin revanchismos ni rencores, se le haga justicia, justicia verdadera. Un cuadro en la sala de retratos de los Diputados generales sería un rasgo que honraría mucho a la Diputación. Y a todos nosotros.